Especialistas de la CCSS advierten sobre efectos de intenso calor
La sensación bochornosa experimentada esta semana, propiciada por la disminución de los vientos alisios, la entrada de aire húmedo del Pacífico, la escasa nubosidad propia de la estación seca y la influencia del fenómeno del niño, han incidido en un aumento importante de la temperatura.
Estas condiciones de acuerdo con Juan Diego Naranjo, meteorólogo del Instituto Meteorológico Nacional, se podrían repetir en los próximos dos meses, con temperaturas que estarán por encima del promedio y con alta radiación solar.
Según Luis Castro Blanco, especialista en Medicina del Trabajo del Área de Salud Ocupacional de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS), las altas temperaturas podrían generar un golpe de calor que se produce cuando el sistema que controla la temperatura del cuerpo falla y la transpiración (única manera eficaz que tiene el cuerpo de eliminar el calor) se hace inadecuada.
Entre los síntomas que pueden experimentar las personas afectadas por el golpe de calor, se encuentra: los mareos, debilidad, cefalea, trastornos visuales, náuseas, vómitos, vértigo, confusión; sed intensa, temperatura por encima de los 38 grados, taquicardia, piel húmeda, sudorosa y caliente, hiperventilación y arritmia cardiaca.
William Rubí, especialista en educación física, también indicó que quienes realicen trabajos que impliquen esfuerzo corporal, exponerse al sol o realicen actividad física, deben consumir mucho líquido para mantenerse hidratados.
“La deshidratación es un aspecto muy común en entornos normales, pero se puede incrementar cuando se experimentan entorno ambientales muy cálidos, por eso se debe consumir agua preferiblemente, aunque el cuerpo no le indique que tiene sed, ya que esto puede ser una señal de deshidratación.” Indicó Rubí Quirós.
Los primeros síntomas de deshidratación ante los que se debe estar atentos son: fatiga, sensación de cansancio o falta de ánimo, problemas musculares y malestar general, e incluso confusión mental, coincidieron los expertos.
”Mientras sucede el proceso de aclimatación de nuestro organismo, el cual debe aumentar la actividad de las glándulas sudoríparas y modificar el contenido electrolítico del sudor, se deben emprender acciones para evitar el impacto térmico” argumentó el doctor Castro.
Por su parte, la licenciada Maricruz Ramírez, nutricionista del Área de Promoción de la salud, indicó que mediante el sudor el organismo trata de compensar las altas temperaturas, sobre todo en días calurosos. Esto implica que el cuerpo va a necesitar un aporte extra de líquidos para producir la sudoración y en caso de no tomar suficiente agua, se puede llegar con relativa facilidad a una peligrosa situación de deshidratación.
“Durante los días de más calor, se va a necesitar de dos a tres litros de agua que se pueden ingerir en diversas formas: refrescos, alimentos, o directamente agua. De ser posible agua pura, pero también refrescos, en este caso se debe vigilar la composición, para no consumir azúcares en exceso,” recomendó la especialista en Nutrición.
Los efectos de alta radiación solar también pueden traer serios trastornos a la piel como quemaduras, piel seca, roja o con manchas. Advirtió el doctor Castro Blanco.
Protección y prevención, únicas armas contra el efecto del calor
De acuerdo con los especialistas, las únicas dos formas de contrarrestar los efectos de las altas temperaturas son la protección y la prevención.
Según el doctor Luis Castro, en las épocas más calurosas, se deben programar los trabajos de manera que se reduzca la exposición al sol, tratando de evitar, especialmente, la franja horaria comprendida entre las 10 y las 14 horas, intentando desarrollar a primera hora, las tareas que requieran mayor esfuerzo o se desarrollen en zonas desprotegidas y a pleno sol.
Se recomienda el consumo de líquidos antes, durante y después de la exposición al sol y se debe incluir en la dieta alimentos con gran contenido de agua como por ejemplo: frutas frescas y vegetales. Además se deben reponer electrolitos, los cuales se eliminan a través del sudor, ingiriendo alimentos tales como: el tomate, banano, naranja y papa; y se debe evitar la ingesta de alimentos ricos en grasas.
También los especialistas recomendaron el uso usa ropa clara y fresca, de preferencia de algodón o tipo “Dry Fit” (Secado rápido) para realizar algún tipo de actividad física, lo mismo que el uso una crema de protección dérmica para rayos ultravioleta (UVA), además debe incrementarse la ingestión de agua o bebidas isotónicas para mantener la hidratación.
El Doctor Castro Blanco recomendó también el uso de ropa de trabajo adecuada, ligera y holgada para no dificultar el intercambio térmico y utilizar gorra o sombrero de ala ancha para trabajos en ambientes soleados, refrescando de vez en cuando el cuerpo y la cabeza con agua.
“Es importante también organizar el trabajo teniendo en cuenta las características de salud del personal disponible, prestando especial atención a los trabajadores considerados sensibles a los riesgos derivados del trabajo en ambientes calurosos como personas de edad avanzada, mujeres en estado de gestación, trabajadores con enfermedades cardiovasculares, personal de complexión obesa y trabajadores hipotensos.
Rubí Quirós también exhortó para quienes trabajan muchas horas al día sentados, se pongan de pie como mínimo cada dos horas, ya que el calor produce tensión muscular y problemas en la circulatorios.
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