Álvaro Muñoz Fonseca:
“Mi mejor premio en la vida fue trabajar para la Caja”

Relaciones Públicas
Dirección de Comunicación

 

A la CCSS  llegó hace 46 años, desde entonces, ha dado su vida por la Institución y sin dudarlo, dos veces,  afirma que volvería a hacerlo, pues esta es su casa.

Don Álvaro Muñoz Fonseca fungió, hasta hoy, como  el Director de la Dirección Aprovisionamiento de Bienes y Servicios y por ello  repasa las páginas más importantes que ha vivido  en estas cuatro décadas de servicio en la CCSS.

En el año de 1965, fue cuando don Álvaro dio su primer paso dentro de la Institución, el primer lugar que lo recibió fue el hospital Calderón Guardia, en aquel entonces se llamaba Policlínico Social.

Un lunes cuatro de enero de aquel año fue contratado como oficinista, su labor consistía en entregar los expedientes a los despachos de los médicos.

Recuerda con cariño que el primer día tuvo, entre sus “clientes”, una muy especial: a su suegra, a quien tuve que entregarle su expediente cuando estaba en una cita, “Suegra aquí le traigo su expediente” fueron sus palabras.

En Oficinas Centrales

Dos años después, la vida lo traería a Oficinas Centrales a trabajar: su nueva casa sería Prestaciones en Dinero, lo que hoy conocemos como subsidios y donde además se tramitaban las pensiones.

Este lapso lo hizo acercarse aún más a la gente reconoce, don Álvaro no olvida el caso de un señor que no sabía leer y quien ayudó a llenar el formulario de solicitud para una pensión por invalidez.

Al tiempo, cuando le aprobaron el beneficio, el señor llegó a agradecerle y como muestra de cariño le dio unos mangos, que compartió entre los compañeros, después de una regañada.

Su pasión por ayudar no quedó ahí.   Al tiempo, una señora llegó a solicitar pensión por la muerte de su marido,  cuyo fallecimiento había sido mucho tiempo atrás y según la ley, ya no tenía derecho.   Mas el llanto de la señora hizo que don Álvaro iniciará una lucha, junto a otras personas, para  reformar la ley de manera  que la prescripción fuera a los 10 años.  De esa manera aquella mujer pudo obtener  su pensión.

Su llegada a Aprovisionamiento

Hasta su último día laboró en el edificio Laureano Echandi y precisamente fue este personaje quien lo llevó a la Auditoría en 1971.

Tras su paso por la Auditoría, las vueltas de la vida lo hizo reencontrarse con el primer jefe que tuvo en el Calderón Guardia, el doctor Luis Asís Beirut, con él dio el paso a Planificación, donde al tiempo asumiría la Dirección Aprovisionamiento de Bienes y Servicios, allá por el  año 90.

En ese entonces,  el gerente administrativo era el licenciado Salomón Rodríguez, quien le dio la confianza y aunque originalmente era un nombramiento por seis meses, la vida le daría la oportunidad de estar muchos años por allí.

La etapa más dura

Para don Álvaro la vida ha sido buena: casado, padre de cuatro hijos, todos profesionales ya, pero recuerda que su etapa más dura fue con lo sucedido con el Proyecto España y el Proyecto Finlandia, pero se siente tranquilo porque siempre lo que hizo estuvo apegado a la ley y así lo han demostrado las investigaciones.

Cuando lo nombraron director de estos proyectos, su responsabilidad era velar por el trámite administrativo de la licitación y la instalación de los equipos y se hizo de manera correcta.

Los procesos de estos temas lo han llevado a estar dos períodos fuera de la Caja pero ha regresado cada vez con más fuerza.

Ha dado su vida además a otras instituciones como: Coopecaja y el Fondo de Mutualidad. En Coopecaja lleva más de 25 años y espera tener fuerzas para continuar.

Lo que viene

Es un hombre feliz, sabe que tiene mucho que hacer, quiere disfrutar de sus nietos, hacer más deporte y seguir activo en sus otras obligaciones y hasta dar asesorías, ya se compró computadora nueva y quiere sacarle el jugo.

Don Álvaro no duda en decir que su mejor premio en la vida fue trabajar para la Caja, ha sido su sustento y gracias a ella recuerda su esposa y sus cuatro hijos han salido adelante.

Su casa la compró con un préstamo de la Institución y cada momento de su vida ha estado marcado por su trabajo aquí.

Deja amigos, cariño y el apoyo de muchos. Deja su vida y finalmente una frase muy cierta.   “Las personan pasan pero las instituciones quedan”.