Álvaro Ant. Peñaranda M.
Se pensiona un amante del atletismo y la seguridad social
A pocos días de acogerse a su derecho de pensión, don Álvaro Antonio Peñaranda Montero, jefe de la subárea de Comercio, nos recibió en su oficina, con él compartimos un agradable momento donde repasamos sus 37 años de servicio en la Caja.
Amante del atletismo y la comunicación recuerda, con cariño, aquel primer día en la Caja, un 10 de enero de 1973: inició como Oficinista 1 en Inspección, en el tercer piso del edificio central.
Tras pasar por otra área volvió unos años después como inspector y admite que aún hoy con otras funciones asignadas, se siente inspector, pues aprendió a querer esa labor.
Una institución más compleja
Don Álvaro reconoce que aquellos primeros años de Inspección eran menos complejos que hoy en día, dice que ahora existen mayores controles y normativas donde los administrados o patronos adquieren derechos y por eso, se presentan a interponer denuncias a Inspección.
Investigar y proceder a recuperar cuotas a los trabajadores y asistir sus denuncias conlleva mucho trabajo e informes que pueden ser apelados, esto dice don Álvaro ha generado una alta complejidad, pero, para bien, pues considera que todo se hace dentro del marco legal que corresponde.
Aquel funcionario quien como atleta osaba correr cuanta carrera se le ponía enfrente, está a cargo actualmente de la subárea de Comercio, unidad encargada del empadronamiento de los patronos así como dar trámite a las denuncia de trabajadores cuando su patrono infringe la ley del seguro social.
Amante del atletismo y la seguridad social
Don Álvaro considera a la Caja como un “pilar fundamental de la democracia y la paz de Costa Rica” y por esto se va con el sabor y la satisfacción de haber laborado en una institución dedicada a la seguridad social.
Para él lo más grato es “la gran labor social” que se realiza en la Caja, pues se rescatan los derechos de los trabajadores por tener a futuro su pensión, sus servicios de salud e incapacidades.
Por lapso de 15 años, este compañero corrió en cientos de carreras, por eso es que traslada algunos consejos de este deporte a la vida laboral. Afirma que “nunca se debe desfallecer y más bien siempre hay que perseverar para llegar a la meta”, no dejar que los obstáculos lo frenan y una vez que se toma el ritmo no dejarlo.
No faltarán las situaciones difíciles, estresantes y complicadas pero, recomienda dar siempre el primer paso, su tip en sus tiempos de carreras para no dejar de entrenar era ponerse las tenis y aunque la pereza atacara ya había dado ese movimiento y así lograba salir y correr.
Con un futuro claro y lleno de proyectos
Casado y con cuatro hijos, don Álvaro ha asistido desde hace siete años a los cursos de “Preparación para la jubilación” de la Dirección de Administración y Gestión de Personal, iniciativa que aplaude y agradece. En los cursos cuenta que han tratado temas muy importantes con panelistas de alta calidad y por esto siente que se ha preparado muy bien para recibir esta etapa con tranquilidad y mucha seguridad.
Allá en San Mateo inició un hermoso proyecto junto a su esposa que con la belleza natural, instalaciones de descanso y unos 40 árboles frutales formarán parte de su nueva vida.
Finalmente don Álvaro agradece a Dios, a sus compañeros en estos 37 años y le aconseja a los jóvenes que ingresan a trabajar a la Caja que correspondan siempre a la oportunidad de trabajar aquí, que sepan que esta institución llega a quererse y que no olviden nunca lo bonito de servirle al prójimo.