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Pacientes diagnosticados con sarampión dejan el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas



  Xinia Bustamante Castillo       Mar 01, 2019  |  02:35 PM      2856   Hospitales

Los pacientes originarios de Francia que estuvieron internados en el Hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas por sarampión, se les dio salida el 28 de febrero de 2019, tras una decisión clínica y epidemiológica por parte de los médicos tratantes de ese establecimiento, con el aval del Ministerio de Salud.

Su salida del hospital fue muy emotiva, toda vez que dejaron flores y un mensaje escrito en español que decía: “Gracias por ayudarnos a seguir sonriendo”.  El arregló floral llegó una vez que ellos dejaron las instalaciones hospitalarias.

Según lo reveló el doctor Rándall Álvarez Juárez, director del hospital porteño, los franceses le expresaron su gratitud por el trato recibido durante los ochos días de estancia hospitalaria, que ameritó la aplicación de protocolos institucionales, nacionales e internacionales.

Explicó que para su tratamiento se tomaron todas las medidas de protección para la atención de esta familia.  También se adaptó el cuarto de aislamiento que se ubica en el servicio de Pediatría para hospitalizar a los tres miembros de la familia infectada con el virus del sarampión.

La alerta la dio un médico de Cóbano, quien atendió a un niño con sintomatología característica de un cuadro de sarampión y lo remitió en forma directa al Ministerio de Salud, luego el pequeño y sus padres fueron trasladados para la valoración respectiva al hospital Monseñor Sanabria de Puntarenas.

 A partir de ese momento, comenzó el operativo Ministerio de Salud y Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) para el tratamiento y la confirmación del diagnóstico por parte del Instituto Costarricense en Investigación y Enseñanza en Nutrición y Salud (Inciensa).

Los pacientes estuvieron internados desde el 20 de febrero y en su tratamiento intervinieron cerca de 50 personas, todas debidamente protegidas con el equipo especial que la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) emplea para el tratamiento de casos.

Como parte del protocolo se vacunaron a cerca de 50 funcionarios del hospital quienes tuvieron algún contacto con los pacientes durante su estancia hospitalaria, incluso hasta el director del centro fue vacunado contra el sarampión.

Con este caso, según el doctor Álvarez, se puso a prueba la capacidad de respuesta del sistema de salud costarricense, en procura de salvaguardar la atención la integridad de esos pacientes, como la de la población.

Esta situación, se dio  en el momento en el que la CCSS mantiene una campaña activa de búsqueda de niños y niñas que no han recibido el refuerzo extraordinario contra esta enfermedad, en virtud del aumento de casos reportado en el mundo.

Si bien en Costa Rica no se reportan casos de sarampión desde el 2005 en forma autóctona, cada año se presenta una acumulación de personas susceptibles que podrían ser blanco fácil en caso de que ingrese este virus al territorio nacional, por ello las autoridades de salud  programaron esta vacunación extraordinaria, en virtud del cúmulo de personas que no lograron desarrollar anticuerpos  o aquellas que, por algún motivo, no se protegieron contra esa enfermedad infectocontagiosa.

Adicionalmente, se debe sumar a este grupo la cantidad de padres y madres de familia que no vacunan a sus hijos por la “moda antivacunas” Esta moda  disminuye la vacunación de los niños a los 7 años o al inicio de la escuela.

De acuerdo con la experiencia nacional e internacional, se estima que cerca de un 10% de los niños que se vacunan todos los años no quedan protegidos por la enfermedad y por lo tanto cada cierto tiempo se debe efectuar una vacunación extraordinaria para proteger a esa población, como la que se mantiene en la actualidad cuando se adquirieron 770 mil dosis mediante una inversión de ¢1.2 millones.

Cabe destacar que la última jornada extraordinaria de vacunación se efectuó en el 2011.  Esta nueva jornada extraordinaria de vacunación se realiza independiente de la protección que se efectúa con base en el esquema de inmunizaciones vigente al año y  tres meses y a los siete años.