El sexo y otras tres cosas que hacemos mal por ir de prisa

Muchas veces es suficiente agregar tiempo a lo que hacemos para recibir más y mejores beneficiosos de salud. Vamos a señalar cuatro prácticas muy comunes que demandan más tiempo y más concentración para hacerlo bien. 


El sexo. El tiempo promedio dedicado al sexo es bajo en el país - alrededor de 20 minutos- y el promedio de relaciones por semana es el menor de Centroamérica -dos veces por semana-. Los sexólogos hablan de que la relación es más placentera cuando se alarga un poco más, sobre todo en los preliminares. Mire esto: la piel es el órgano más grande del cuerpo y recibe grandes estímulos cuando es acariciado en su totalidad. La piel tersa, producto de la buena hidratación y la buena alimentación, es espacio de gran gozo cuando es debidamente estimulado. Luego está el deseo de intentar cosas nuevas. La sexualidad es parte de la salud y como aspecto de la vida debe ser aprendido para tener buen desempeño. Algunos estudios recientes contradicen una idea comúnmente aceptada y resulta interesante de pensar. Algunas personas creen que, si relación de pareja está bien, el sexo también lo será, pero hay quienes ven esto en sentido contrario: cuando el vínculo sexual es bueno, el resto de las dimensiones de la pareja también lo serán. 


Lavarse las manos. La mugre se esconde principalmente entre los dedos y debajo de las uñas. Deje de meter las manos al agua y salir huyendo: eso no es lavarse las manos. Dedique más tiempo a restregarse y frotarse. Sea escrupuloso con la limpieza de las manos tantas veces como sea necesario. La mayoría de las consultas en los ebáis son por diarreas y gripes.  Todas ellas están relacionadas con el contagio por la vía de la mano. ¿Cuántas veces nos tocamos la cara al día? Dos mil veces. ¿Cuántas veces nos lavamos las manos a conciencia? Eso lo explica todo. 


Lavarse los dientes. Las super cremas y los super enjuagues, que puede usar con toda confianza, no sustituyen el tiempo del buen cepillado. Para decirlo en sencillo: usted debe durar el doble de lo que usualmente hace para alcanzar el punto de higiene correcto. Eso sí, dedique el doble el tiempo del cepillado, pero con la técnica correcta: los de arriba para abajo y viceversa. Verá los buenos resultados en la próxima visita al dentista. Otra buena idea es cepillarse bien en los 15 minutos siguientes a tomar los alimentos y nunca irse a dormir pasar por el lavado. 


Comer. Coma despacio, los alimentos deben ser licuados por masticación antes de tragarse. Mastique muchas veces. ¿Cuántas veces cada bocado? Muchas veces; por lo menos veinte veces en cada bocado. Cuando el estómago recibe los alimentos licuados, su trabajo consiste en la desintegración no en el fraccionamiento de partes grandes. Eso es mucho mejor para la digestión y para usted.

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