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Manual de Odontología

El deficiente estado de la salud de la boca produce

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  • Alimentación deficiente e inadecuada. Cuando existe pérdida parcial o total de las piezas dentales, el individuo debe tragar trozos de alimentos poco triturados, recargando al resto del sistema digestivo. De esta forma, se deja de ingerir una alimentación balanceada, debido a que se seleccionan para la dieta diaria alimentos blandos, pobres en fibras y generalmente de bajo contenido nutricional, evitando carnes, frutas y verduras, que de una u otra forma incomodan; propiciando carencias nutricionales que deteriorarán el organismo por la adquisición de nuevas enfermedades. Con salud bucodental, la digestión y la absorción de los nutrientes es más eficiente y el cuerpo funciona mejor; las personas tienen mayores facilidades para masticar y para sentir sabores y temperaturas de los alimentos.
  • Fonación defectuosa. Se ve disminuida una parte importante de la comunicación verbal ya que la pronunciación de las palabras no es la correcta. Con salud bucodental nos comunicamos mejor, por medio de la pronunciación adecuada de las palabras, de ahí la importancia de que los cuidados preventivos y los tratamientos clínicos se den en las fases iniciales.
  • Estética. La cavidad bucal participa en las etapas del desarrollo de la personalidad por lo que una dentadura en condiciones defectuosas o totalmente perdida, produce el deterioro en las relaciones interpersonales con el resto de la sociedad. Cuando se inicia la discapacidad oral por la pérdida dental, se ve afectada también la autoestima de la persona ya que al perder, sobre todo, los dientes anteriores, disminuye la autoconfianza solo por el hecho de no poder sonreír. Con salud bucodental la persona tiene una mejor apariencia y con mayor seguridad en sí misma busca el contacto con la sociedad.

Para que el sistema estomatognático realice sus funciones de forma óptima, es necesario  conservar la mayor cantidad de piezas dentales naturales posibles en boca, ya que los dientes tienen una importante función de sensibilidad propioceptiva característica, que se pierde cuando son reemplazados parcial y totalmente por aparatos protésicos, la pérdida del apetito, en los adultos mayores, tiene una relación directa con la ausencia de dientes naturales y con el uso de prótesis dentales.


En esta etapa es un mito muy usual para muchas personas, que una buena prótesis total va a solucionar todos los “problemas dentales” funcionando mucho mejor que los “feos y gastados dientes”. Sin embargo, las prótesis dentales en cualquiera de sus formas (fijas, parciales o totales) nunca son definitivas, ya que ni el más avanzado sistema de rehabilitación protésico va a poder reemplazar la perfección fisiológica y adaptativa que los dientes naturales tienen por naturaleza.


Aun así, si hay pérdida parcial o total de piezas dentales, la recomendación a corto plazo es de reemplazarlas, tan pronto como sea posible. El objetivo es rehabilitar con un sistema que, devuelva al paciente los dientes perdidos y sus funciones, como que  permitan proteger las estructuras remanentes. Siempre es importante un control periódico dos o tres veces por año, para valorar el funcionamiento y estado de la prótesis, detectar pérdidas óseas y evaluar la articulación temporomandibular.


Tanto las piezas dentales naturales como las estructuras postizas, requieren de limpieza y mantenimiento después de cada comida, por este motivo, se debe enseñar a los adultos mayores y a sus encargados el correcto cuidado que conlleva el uso de prótesis dentales para su bienestar general.  El personal de salud asiste mediante instrucciones de fisioterapia oral, con ayuda de un dentoformo, así como las indicaciones pertinentes para el cuidado de prótesis dentales.


Las prótesis dentales se deben mantener limpias y libres de alimentos que puedan causarle manchas, mal aliento o inflamación de las encías. Se aconseja lavar con jabón líquido antibacterial y productos bacteriostáticos fabricados para las mismas, utilizando preferiblemente, un cepillo apto para la limpieza de prótesis dentales, o en su defecto, cualquier cepillo dental suave y agua.


Las prótesis dentales parciales removibles requieren de una mayor minuciosidad en el momento de realizar una higiene adecuada, ya que existe una mayor propensión para la acumulación de placa bacteriana y restos alimenticios que quedan atrapados entre las superficies de las dentaduras, las piezas dentales presentes, los rebordes residuales, paladar, carillos y lengua. Ya sea por la poca habilidad, desconocimiento en el cuidado apropiado o motivación a lo largo del ciclo de vida, la historia de muchas personas pasó de usar puentes fijos a prótesis parciales removibles, para terminar en prótesis totales removibles.


Es muy importante que las prótesis dentales sean removidas de la boca de 8 a 12 horas diarias, generalmente al dormir, para descansar la mucosa bucal. Estas deben ser depositadas en un recipiente con agua para su respectiva hidratación. Después de su uso se pueden realizar enjuagatorios de clorexidina al 0,12%, limpiar la mucosa bucal con un cepillo suave, embebido en clorexidina, además de realizar enjuagatorios con agua con sal (agregar media cucharadita de sal en 250 ml de agua fresca) Se debe complementar la técnica de cepillado e hilo dental con el uso de enjuagues bucales  libres de alcohol.


Los adultos mayores que presentan alteraciones motoras, visuales y mentales, ven disminuida su autonomía e indiscutiblemente se encuentran limitados para mantener una adecuada higiene bucal, por lo que se necesitará de la asistencia de algún familiar o encargado, entrenado para el cepillado dental de las piezas naturales que puedan tener, además de colaborar en la higiene de las prótesis dentales. Si se tienen limitaciones para usar el cepillo dental de manera adecuada y efectuar la remoción mecánica de la placa bacteriana, se pueden utilizar otras opciones como un cepillo eléctrico, irrigadores, o bien, fabricar un cepillo dental personalizado, modificando la agarradera para el mango. Este se podrá confeccionar con la ayuda de una bola de estereofón, en la que se hará un hueco en la mitad para introducir el mango del cepillo, fijándolo con silicona fría; esto permitirá un mejor agarre y por ende una buena higiene oral.