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Manual de Odontología

Lactante: de 0 a 6 meses de edad

Con el nacimiento del bebé, la mayor parte de atención de  la familia se centrará  en satisfacer sus necesidades básicas, precisará de asistencia prácticamente las 24 horas en cuanto a  alimentación, hábitos higiene y afecto. 

El recién nacido, hasta el segundo mes de vida, pasará durmiendo normalmente entre 16 y 18 horas; despertará sólo para alimentarse, siendo recomendable en esta etapa de la vida la leche materna, la que se le debe dar cuando lo requiera, siendo lo habitual cada 3 horas mínimo para un promedio de 7 veces al día. Si duerme tranquilo, orina varias veces al día y se observa que esta ganando  peso, significa que el niño o niña recibe suficiente leche materna.

 Es importante además de la alimentación que reciba, el afecto, tranquilidad y protección que se le transmita en el momento de alimentarlo como parte de su desarrollo afectivo-emocional ya que se desarrolla un estrecho lazo afectivo entre la madre y el niño(a).

Los bebés que no son limitados al  acceso del pecho materno durante los primeros meses no necesitan  de “chupar el dedo” ni una chupeta.


En esta etapa, el único alimento necesario es la leche materna por la transferencia inmunológica, generando la cantidad de elementos protectores necesarios para defenderlo de las infecciones y alergias a las que estará expuesto desde sus primeros días y a medida que crece. Los niños alimentados con pecho rara vez presentan alergias o enfermedades de la piel, así como no es frecuente que hagan cuadros de enfermedades respiratorias agudas como laringitis, bronquitis, amigdalitis y también otitis.


A partir de los 4 meses de edad en los bebés nacidos a término y a los 2 meses de vida en los bebés nacidos pre- término o en los prematuros, el médico general prescribe como parte a la atención integral del menor,  hierro en forma diaria como suplemento a su alimentación hasta completar  el primer año de vida, o en algunos niños un poco más.


En su primer año, el bebé presenta el más importante crecimiento de la vida extrauterina, por ser tan rápido y de tanta proporción, sus reservas de hierro no dan abasto. A esto se le suma que su nutrición es predominantemente  de leche materna que permite una mayor proporción de absorción del hierro con respecto a la leche artificial  y luego es complementada con el inicio de una alimentación blanda con bajo contenido en hierro. El bebé recibirá alimentos con mayor contenido de hierro luego del sexto a sétimo mes de vida, aún así los requerimientos  del hierro  son elevados hasta completar su primer año de vida.

El hierro se indica debido a que el organismo necesita de este elemento para su adecuado crecimiento,  previene la aparición de futuras enfermedades como es el caso de la anemia y sus consecuencias como lo son el aumento de infecciones, trastornos del crecimiento, trastornos del desarrollo intelectual entre otras.


El hierro que mancha los dientes es el  que presenta dentro de su componente activo el Sulfato Ferroso (sales de hierro de tipo iónico) que además produce efectos colaterales tales como: irritación gastrointestinal y sabor metálico. Actualmente la Institución CCSS utiliza otra forma de hierro, donde el componente activo es el complejo polimaltosado férrico o  hierro polimaltosado, que no mancha los dientes,  no irrita la mucosa gástrica y es mejor tolerado por su sabor.