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Costa Rica reduce a la mitad impacto del cáncer de cérvix con Papanicolaou



  José Mairena Morera       Feb 01, 2019  |  10:38 AM      742   Cáncer

La Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) señala un progreso notable en prevención y control del cáncer de cérvix en las últimas tres décadas, pues la enfermedad ha decrecido en un 54% y la mortalidad en un 48% desde 1989. 

El dato lo revela el médico Alejandro Calderón del proyecto “Fortalecimiento de la atención integral del cáncer” con base en datos del Registro Nacional de Tumores para indicar el éxito institucional en el abordaje de este tipo de cáncer.  

El progreso de la CCSS es destacado también a nivel regional: en la actualidad Costa Rica el segundo país latinoamericano con el índice más bajo por mortalidad de este tipo de cáncer, después de Chile.  

El doctor Roberto Cervantes, gerente médico en cargo, señala que el logro resulta de una combinación entre el compromiso de las mujeres con su salud, pues se hacen el Papanicolaou regularmente, y el esfuerzo institucional por el fortalecimiento del Laboratorio Nacional de Citologías y de la atención de lesiones sospechosas. 

La prueba básica para la detección de lesiones que pueden llegar a ser cáncer y tratarlas antes de que se desarrolle es el Papanicolaou. Según la encuesta de hogares del 2016, el 85% de las mujeres adultas se han hecho el examen alguna vez.  

El Papanicolaou identifica escamaciones, inflamaciones, infecciones y otros problemas que, con el tiempo, podrían llegar a convertirse en  DISPLASIAS QUE SON LESIONES precancerosas y que, en caso de dejarlas sin tratamiento, en el futuro, podrían llegar a ser cáncer. 

Cuando el Papanicolaou sale alterado, pero las pacientes se les hace el tratamiento, se curan y siguen en control para evitar otros problemas en el futuro. 

Junto con la disposición al autocuidado el otro punto clave es tener un laboratorio especializado para tramitar los exámenes del Papanicolaou. El Laboratorio Nacional de Citologías ha sido fortalecido con personal y tecnología a tal punto que alcanzó un nivel de respuesta de un día entre la presentación de la muestra en el laboratorio y el resultado del diagnóstico.  

En 20 años de trabajo, el Laboratorio ha evaluado más de 6 millones de pruebas, cuyos resultados han contribuido a  bajar la enfermedad y la mortalidad por este tipo de cáncer.  

Prevenible; sin embargo casos persisten. 

Aunque el país ha reducido el impacto del cáncer de cérvix a la mitad en treinta años el impacto es todavía un reto para la salud pública y el cuidado personal.  

Esto porque si bien las mujeres tienen conocimiento sobre la importancia preventiva del examen y recurren a él, hay un grupo de mujeres que todavía no han incorporado el examen a su rutina de autocuidado o no lo hacen con la periodicidad recomendada y tienen riesgo de desarrollar un cáncer de cérvix sin darse cuenta. 

Según la Encuesta Nacional de Salud Sexual y Reproductiva de 2015 el 23% de las mujeres entre 20 y 44 años se hacen el Papanicolaou menos de una vez cada dos años. Lo mismo sucede con el 17% de las mujeres entre 45 a 64 años.  

Las razones para postponer el examen son variadas: temer al examen o sentir vergüenza ocurre en un 9% de mujeres entre 20 y 44 años y creer que pueden esperar más tiempo es la justificación del 30% de las mujeres entre 45 a 64 años. Además, un 47% de mujeres en la media edad asegura que los equipos de salud nunca se lo han indicado.   

Así, aunque el cáncer de prevenible y el examen esté disponible en todos los ebáis, el Registro Nacional de Tumores reporta que la enfermedad es de 13,5 por cada cien mil habitantes del año 2015 y la mortalidad es de 5,9  de cada cien mil habitantes del año 2017.  

Durante 2015, se registraron 372 cánceres in situ, hubo 321 diagnóstico en estado invasor a otros órganos y se contabilizaron 143 muertes en el 2017. Visto en promedio de los últimos años puede decirse que cada 12 horas se registra un caso nuevo de cáncer de cérvix en el país. 

Los casos suceden en todo el país, pero el impacto mayor se concentra en Puntarenas, Guanacaste y Limón. También hay casos registrados de todas las edades, pero hay un mayor impacto de mortalidad en mujeres entre 40 y 45 años y en las mayores de 75.  

“Por eso, sin distinción de edad o de residencia, toda mujer debe recordar que el Papanicolau cada dos desde los 20 años hasta los 65 años es la forma más fácil de prevenir el cáncer de cérvix, incluso si cuando le toca no tiene pareja o haya entrado a la menopausia” dice el doctor Alejandro Calderón como recomendación general.   

La CCSS ha hecho un esfuerzo por gestionar las razones en la comunidad (explicando la detección temprana para mujeres sin síntomas) las emociones (haciendo énfasis en que pueden acceder al examen mediante médicas) y las facilitando el acceso (haciendo ferias de salud donde se toma la muestra para el pap en horarios convenientes). 

La salud integral baja el riesgo de cáncer. 

El virus del papiloma humano es causa necesaria, pero no suficiente para el desarrollo del cáncer asegura la doctora Ileana Quirós, miembro de la coordinación técnica del cáncer de la gerencia médica.  

Es decir, para que haya cáncer tiene que haber infección del virus; sin embargo, la literatura médica habla de que otras condiciones hacen que el cuerpo no elimine el virus naturalmente, como sucede con la mayoría de la población.  El tabaquismo es uno de esos factores y el aumento del riesgo entre mujeres fumadoras es del 20%. 

Desde 1984 sabe que el cáncer es producido por el virus del papiloma humano que es transmitido por contacto sexual. Se dice que el 80% de la población puede contraer el virus en algún momento de su vida y la mayoría de los casos el cuerpo lo elimina por sí mismo. Sin embargo,  si la infección se vuelve persistente, pueden pasar entre 10 y 30 años para que una lesión pueda desarrollarse como cáncer después de la infección.  

Un punto importante de la educación preventiva sobre el cáncer de cérvix es notar que esa ventana es la oportuna para detectar y tratar lesiones precancerosas y es también una información necesaria para darse cuenta que tener periodos sin pareja no inhabilita la importancia del examen.  

Por lo tanto, es importante que las mujeres se hagan el examen cada dos años desde los 20 años hasta los 65 años. A partir de esa fecha el médico puede decir si es necesario o no continuar con los exámenes.  

Algunas preguntas Frecuentes en los servicios de salud: 

  • ¿Si entro a la menopausia debo hacerme el examen? 

Incluso si ha llegado a la menopausia debe realizarse exámenes de rutina y exámenes de detección preventivos, como exámenes de Papanicolaou y mamografías. Esos son uno de los aspectos más importantes del cuidado personal en ese periodo de la vida.  La CCSS recomienda el examen hasta los 65 años.  

  • ¿Qué síntomas debo observar entre las pruebas de Papanicolaou? 

Las condiciones precancerosas del cuello uterino rara vez causan síntomas. Para detectar problemas, generalmente se requiere un examen pélvico y una prueba de Papanicolaou. 

Cuando el cáncer está presente en el cuello uterino, el síntoma más común es un sangrado anormal. El sangrado puede comenzar y detenerse entre los períodos menstruales regulares, o puede ocurrir después de tener relaciones sexuales o duchas vaginales (aunque no se recomienda el uso de duchas).  

El flujo vaginal anormal es otro síntoma. El dolor no es una señal de alerta temprana de la enfermedad. Estos síntomas pueden ser causados por otras afecciones y no son signos seguros de cáncer; pero asegúrese de consultar a su médico si se presenta alguno de estos síntomas. 

  • ¿Cuál es la preparación de la paciente para hacerse el examen? 

No es necesaria ninguna preparación especial. La mujer solamente debe evitar las relaciones sexuales, los lavados vaginales, las cremas espermicidas o los medicamentos administrados por vía vaginal dos días antes de que le hagan la citología.  

El mejor momento de realizar la citología es entre los días 10 y 20 después del primer día de la menstruación, o en cualquier momento después de la menopausia.